miércoles, 12 de marzo de 2008
insegur
cuando la gente que conoces y que no es una desconocida para ti -o sea cuando alguien no tiene apenas medio año de conocerte-, no logra entender que eres mucho más dificil de lo que piensa, más impredecible y voluble: "tomáte un trago". cuando no reconocen que estás diciendo la verdad al decir que no pasa nada y que sólo estás concentrado: "tómate otro trago".
lo peor está por venir
domingo, 2 de marzo de 2008
Román
Las calles en esta ciudad son bellas. Particularmente y a determinadas horas del día, sobretodo por la noche. Ese es el momento en que parecen vacías y desprenden una ligera cualidad de desolación. Por el fraccionamiento en que vivo, hombres y mujeres transitan despreocupada y aleatoriamente, no hay gran afluencia de paseantes, la mayoría de las personas manejamos de un lado a otro en nuestros autos. Dirigirnos a realizar cualquier actividad en ellos, dicen, es debido a una costumbre en contra del calor.
Con la excepción de esas tempranas horas en que inicia el recorrido de la jornada laboral, entre las 4 y las 5 de la mañana, cuando se pueden apreciar adultos jóvenes y mayores que esperan pacientemente por algún taxi que los lleve desde el punto de la calle principal hasta el antiguo centro de la ciudad, que es donde se ubica el cruce fronterizo, la garita internacional.
Sus miradas nunca me han resultado tan decididas. A veces pienso que es una encomienda que deben realizar debido a responsabilidades adquiridas sin una verdadera convicción. Pero es más que evidente que cualquier trabajador en los campos de cultivo de la zona más cercana del valle estadounidense lo hace (como uno de sus principales motivos) para poder sostener con alimento, educación y servicios básicos a un par de boquitas hambrientas. Siempre me he preguntado, en cada ocasión que manejo por dicho rumbo ¿Cuál es la historia de vida de todos esos señores? Debo admitir que lo hago la mayoría de las veces como un acto espontáneo, casi como una costumbre meramente inconsciente que me puede provocar ternura y terror al mismo tiempo. Todos ellos portando sus chamarras de mezclilla desgastada, sus chamarras negras con el logotipo nike en la espalda, sus jeans raidos por los años. Camisetas de franela, gorras sucias, ropa limpia vieja, ropa en mochilas, una bolsa con comida, un cigarrillo barato. Regularmente me resultan atractivos. Los que son muy mayores no tanto, los que se ven muy mugrosos tampoco. Hay un cierto tipo que es mucho más provocador: estatura media entre 1. 70 m y 1. 75, espalda ancha, una panza prominente, barba de 3 días sin afeitar, bigote, mirada oscura, casi perdida en algún pensamiento trivial, o en algún momento significativo del pasado que ya se ha perdido. La mirada congelada del anhelo versus la condición de ser hombre y sus deberes. Su condición de abastecedor, de pragmático, de troublemaker, de cínico y distante. Siempre pienso eso. Los estereotipos. Los clasifico como cualquiera clasifica por ordenamiento social a cualquier cosa dentro de ciertos parámetros. Momentos en donde circunscribimos los ideales, las fantasías, los objetos de deseos oscuros, fijaciones que solo brotan por las noches.
Lo he detenido. Una sonrisa basta para iniciar todo un ritual. En el reino animal, los mamíferos tienen momentos cruciales dentro del cortejo, en donde depende del más mínimo detalle y correcto movimiento, del paso más preciso para conseguir la atracción (dominación) sexual sobre el otro. Qué tan observadores debemos ser para conseguir lo que queremos. Nos volvemos personas hipócritas, maquiavélicas, perversas. Lo sabemos de antemano. Sabemos que va suceder, sabemos cómo, anticipamos los primeros enunciados a salir de la boca del otro. Pero nunca dejamos de lado el factor sorpresa. A los que nos mantienen con vida los actos espontáneos, lo fortuito y lo impredecible, un encuentro casual es el platillo perfecto.
Un saludo. Cuando las miradas se cruzan puede ser devastador. Puede ser como una colisión. Como un par de bisontes luchando, o algo similar al momento en que un espectador observa detenidamente y se enamora de una fotografía de Mapplethorpe. La revelación. Una erección inmediata. Visualizamos que nada será igual a partir de ese instante. De ahí en adelante el corazón se acelera y la respiración impide que alguien articule bien una palabra, sobre todo el que maneja. Sobretodo yo. Se me escapan tres: ¿Quieres un ride? “Si responde que sí, asegúrate que no se vea sospechoso, podría matarte” pienso para mí, con toda la seguridad que podría tener un insecto que intenta pasar por el nido de una tarántula sedienta.
Está encima de mí. Recuerdo haberle observado las manos al momento de subirse al auto. Olía bien. Nada remarcable, no era un olor inusual, solo puedo asegurar que no era algo desagradable. Me da nauseas cuando huele a sudor penetrante, de mucha actividad física mezclada con mala comida y alcohol. Existen personas con humores muy fuertes. Alguien sin haberse bañado en todo un día es perdonable solo si el deseo que inspira es proporcional al hedor. Además, para eso existen las regaderas de los moteles. Como éste en el que nos encontramos. Esas manos me toman los brazos y luego las piernas. Intenta penetrarme. Viene a mi mente un cuadro de Francis Bacon e inmediatamente me pregunto si tal snobismo es equivalente al tamaño del pene que estoy tocando.
Me pregunta si quiero que me la meta y le digo que no, que si gusta, sólo por encimita, por que no me siento con ánimos. Decide entonces levantarse, toma un condón que está en el tocador antiguo a un costado de la cama y justo cuando pienso que turnaremos posiciones o que por lo menos intentaremos alguna otra actividad propia de un motel de paso, ya tiene puesto el látex y me voltea con tal fuerza que de un solo movimiento estoy boca abajo, con la frente golpeando la pared y el culo al aire, apunto de ver su suerte. Me impongo que efectivamente tenía un mal olor, que únicamente se lo perdoné por que era demasiado atractivo, demasiado todo ese conjunto de cosas que pueden volverme loco. Pero solo me estoy mintiendo. Me doy un pretexto. Al final, ninguna de esas cosas importa. No puedo resistirme al sometimiento que me está infligiendo. Inicia de manera tan brusca, tan feroz como un león sobre su leona, pero conforme va cediendo, lo áspero en sus dedos al recorrer mi espalda produce espasmos sobre todo mi cuerpo. Apenas han pasado escasos 2 minutos y vuelvo del trance, me reincorporo y logro sacarlo de mí. Lo golpeo. No tan fuerte como hubiera querido. Me dice algo como “ahora resulta que te vas a quejar, si tú lo pediste”.
“Un perfecto imbécil”, pienso. Llevo dos marcas en el brazo derecho. Aun así respiro hondo y me aseguro que nada haya sido robado. Que el número telefónico que me dio en un trozo de papel manchado no se pierda con el viento, o que importa, total. Estamos satisfechos. Aparentemente. le digo que me la he pasado muy bien, que yo solamente queria llevarlo hasta donde tenía que ir, pero lo que son las cosas. Nada más me sonrie y me comenta que nunca había hecho eso en toda su vida, y que por favor lo disculpara. Estoy casi seguro que ninguno de los dos llegamos al clímax esperado, pero sabemos fingir. Una derrota más. El amor no se gana en un cuarto de 200 pesos. Perdió su jornada, y desconozco si regresará a casa tan pronto lo deje en el lugar donde lo conocí.
Cada quien obtiene lo que se esfuerza en buscar. Nada.
Y sigo pensando en
jueves, 21 de febrero de 2008
quotation
“My mother recently told me this story: when I was a child, she would lock me in my room to play and then watch me through the adjoining heat vents which were located in the wall between the two rooms. This voyeurism, a sort of motherhood-at-a-distance, seems to have influenced my own relationship to the world. I often find myself sitting in a room by myself, “my” room, and looking back out that big heating vent into the outer word, the world where adults live and decisions are made.”
-De “Negative thoughts” por AA Bronson.
“Aquella era la teoría de Peter sobre la expresión personal, sobre la paradoja de ser un artista profesional. El hecho de que nos pasamos la vida intentando expresarnos bien pero no tenemos nada que decir. Queremos que la creatividad sea un sistema de causa y efecto. Resultados. Producto vendible. Queremos que la dedicación y la disciplina equivalgan al reconocimiento y la recompensa. Entramos en la rutina de la facultad bellas artes, de nuestro programa de posgrado, y practicamos, practicamos, practicamos. No tenemos nada que documentar con nuestras excelentes habilidades. De acuerdo con Peter, nada nos cabrea más que el hecho de que un drogadicto, un vago total o un pervertido baboso creen una obra maestra. Como si fuera un accidente.
Algún idiota que no tiene miedo de decir qué es lo que ama.”
De “Diario. Una novela” por Chuck Palahniuk.
bastante de ambas cosas es lo que he sentido estos días...
domingo, 27 de enero de 2008
sigo contando los dias, pero pacientemente.
las ideas están flotando.
las imágenes.
me gusta sentirme expandiendo... borrando, ampliando, dejando entrar.
tres cosas que todos deberían ver:
1.- las fotografias de Davin Youngs
2.- En un año con trece lunas de R. W. Fassbinder
3.- las calles mojadas de lluvia
martes, 18 de diciembre de 2007
...hacer listas es de gente muy huevona pues. si, por que entonces pensemos en una lista del mandado, en una lista de novios o novias en toda nuestra vida, lista de pendientes en un día... cuestiones practicas, concretas, sencillas y/o de orden cotidiano y muy trivial.
dejé de hacer listas cuando me descubrí haciendo, por ejemplo, una lista de mis canciones favoritas que hablaban sobre "arte" o cuando decidí hacer una lista de películas entrañables. bullshit. es puro snobismo. más allá de que solo sirven de fanfarronería -por que la verdad eso de hacer tops yo solo se lo compro a ciertos programas de radio, televisión y revistas especializadas, con gente MUY preparada y ociosa que no hace otra cosa mas que vivir de melómano, que es su trabajo y pasión-
una de las razones por las que me permitiría realizar una lista, por ejemplo, de los discos que mas me gustaron este año, sería para tener un simple registro.
un registro de momentos significativos. momentos trascendentales: musicalmente, emotivamente. el conjunto de las significaciones auditivas que, desde un punto de vista particular, netamente amateur, entablaron conversaciones, diálogos con un servidor.
hacer una lista de momentos en la música de este año (recopilando discos, sabiendo que yo escucho una muy pequeñísima parte de la música importante que se realiza hoy en día, esta cabrón), me va permitir tener un listado que después, con el tiempo, me logre dar un acceso (a menos que el blog desaparezca) a la memoria; últimamente muchos andamos mal en ese terreno. síntoma posmoderno i guess.
decidí elegir 30 discos, lo que para mi fue lo mas importante y lo mas mío este año, toda la emoción.
*en orden más o menos aleatorio:
Of Montreal- “oh hissing fauna, are you the destroyer?”
Arcade fire – “neon bible”
St Vincent – “marry me”
Chris Garneau – “music for tourist”
Low – “drums and guns”
Chromeo – “fancy footwork”
Blonde Redhead – “23”
Hidrogenesse – “animalitos”
Okkervil River – “the stage names”
Panda Bear – “persons pitch”
Pj Harvey – “white chalk”
Jens Lekman – “night falls over kortedala”
Simian Mobile Disco – “attack decay sustain release”
Pantha du Prince – “this bliss”
Calle 13 – “residente o visitante”
M. I. A. – “kala”
Chromatics – “night drive”
Le Loup – “the throne of the third heaven of the nations' millennium general assembly”
Paul Duncan – “above the trees”
At Swim Two Birds – “returning to the scene of crime”
LCD Soundsystem – “sound of silver”
Architecture in Helsinki – “places like this”
Roisin Murphy – “overpowered”
The National – “boxer”
Astrud – “tu no existes”
Caribou – “andorra”
Feist – “the reminder”
Matthew Dear – “asa breed”
Burial – “untrue”
Phosphorescent – “pride”
*añado a mi extrañamente hermosa amy Winehouse y su "back to black" por que, como dijo K, "no hay pedo, es de diciembre del 2006, asi que entra!" y dije "ok, cero snobismos...". thats it.
viernes, 7 de diciembre de 2007
se termina el año y no puedo dejar de pensar no sólo en la inevitable sensación de expectativa por lo que viene, tampoco en la irresistible mirada nostálgica hacia el recuento de los días. verme hecho un desastre. verme en las peores y mas inimaginables situaciones posibles. perdí muchas cosas. perdí casi todo. conmigo tengo solo la memoria de aquello que tanto miedo me provocaba: imaginar lo que soy ahora.
fue incontrolable. fue irremediable. un terremeto pequeño. no he dejado de serlo. desde mis épocas adolescentes alguien solía llamarme así: "little eartquakes".
contabilizando. cuánto queda. cuánto falta.
el viento sopló en tantas direcciones. no me moví un solo momento de este lugar. pero hice y deshice. las vueltas en la secadora. el sonido es tan hipnótico como entumecedor. esas vueltas. tantas vueltas.
el recorrido por las calles. luego me detuve. luego, supuse, debía ingresar a una vida laboral. a una vida activa. una vida responsable. una vida estable. he desistido, soy tan renuente...
también puedo pensar en este instante. en este momento específico. sentado aquí. con la mente en mil lugares. poniendo a ejercitar mis mecanismos de defensa. desbaratándolos. esta fracción de segundo donde siento como duelen mis dedos en cada "clack clack" sobre el teclado.
le perdí la fe a mucha gente. hubo un tiempo donde perdí la fe en mi propia persona. me atasqué. las llamadas por teléfono eran escaparates para persistir en la extraña motivación que la cotidianeidad me provocaba, por que en cada detalle, en cada lugar inesperado, siempre aparece un destello de algo que me produce una sonrisa. por que cuando salgo los fines de semana, por las noches, reviento. reir fuerte, muy fuerte. hasta que el aliento se evapore y se disperse en las nubes y entonces, un día, caiga sobre este desierto y me moje un cabello.
intenté. muchas veces. hacer conexiones. extender los brazos, como en otros años. recuperar y reavivar. luego, hacer nuevas rutas. me he vuelto cada vez más inútil con el paso del tiempo. detesto sonar cansado. cuánta gente no me ha regañado; lo peor es que simplemente sueno patético, autocompasivo.
pero descubrí lugares inexplorados. he contenido tantas cosas, aunque no lo parezca. pero son ejercicios que me autoimpongo por que antes era todo lo contrario y uno, como los guardarropas, debe cambiar con el paso de las temporadas.
añadí distintos números telefónicos a un celular que inexplicablemente conseguí mantener conmigo. descubrí lugares inexplorados y me faltan bastantes por descubrir.
4 proyectos. mi vida en pedazos. los fragmentos de algo que he ido recopilando para entenderme. de algo que seguiré juntando, acomodando una vez que salgan fuera de mi, para saber por qué y para qué. son mios y son de todos.
deseo. el simple deseo de concluir en otro sitio. de brindar, por algo. por lo que sea. por algo bueno, por algo bello. quebrar copas. alzar los brazos y el cuerpo. sudar. sonreir por que al final todo lo que venga, así sea como una avalancha, me conmocione lo suficiente para activarme y salir de paso, decir que simplemente soy alguien mejor que el de hace tres meses. perdonarme, perdonar.
dar click. disparar. borrar, grabar. dejar una huella. dejarme una constancia de hoy. no olvidarlo para no recordarlo. detener el frenecí, la contradicción, el azote. reiniciar en blanco. reiniciar limpio.
continuar.
otra sonrisa.